291. Los ciento cuarenta y cuatro mil que sí entendieron. (Apocalipsis 14:4)


291. Los ciento cuarenta y cuatro mil que sí entendieron. (Apocalipsis 14:4)
Esos ciento cuarenta y cuatro mil, que le mostró en visión el ángel a Juan, son vírgenes. “Son los que no se contaminaron con mujeres”. Son los que acompañan al cordero adonde quiera que va. Son lo más seleccionado de entre todos los seres humanos que consiguieron entrar al reino de los Cielos.  Que sean vírgenes, no es un capricho de Dios, ni es una irracionalidad del Cielo.  Obviamente estos ciento cuarenta y cuatro mil, antes de corromperse con los placeres carnales, si entendieron la enseñanza de Jesús en Mateo 19:11, aquella que no todos entienden.
¿El apocalipsis fue escrito por alguien a quien no le gustaban las mujeres? o ¿Esta de los vírgenes, es una enseñanza muy profunda? ¿No todos entenderán a estos vírgenes, como a aquellos de lo que a sí mismos se hicieron eunucos, como se hizo eunuco Jesús, por amor del reino de los Cielos? ¿Será que las mujeres por sí mismas son malas, por lo que los que no se contaminen con ellas serán lo mejor del Cielo?  ¿Entonces ninguna mujer, por el solo hecho de ser mujer, estará entre los ciento cuarenta y cuatro mil?  ¿El ser mujer entonces ya de por sí es una condena en sí mismo?  Tal vez innumerables mujeres estarán entre los ciento cuarenta y cuatro mil, que no se contaminaron de mujeres. 
Tal vez el ángel que le reveló a Juan la identidad de los ciento cuarenta y cuatro mil, no se refiere a la condición de mujer en sí misma. Sino que se refería al uso del cuerpo humano no como un campo de placeres de los órganos de los sentidos.  Los ciento cuarenta y cuatro mil no entregaron sus cuerpos a las adulteraciones del orden natural de la reproducción. Ni a la sensualidad. Ni una sola vez. Son los más puros. Sus vestiduras no estaban manchadas, como las de la inmensa mayoría de seres humanos.
Pablo con sus sutiles enseñanzas, algunas de las cuales son trampas para el alma, lazos de sensualidad, hace que los cristianos no tengan en cuenta estas enseñanzas de Jesús. Enseñanzas vitales, para que todo cristiano sea llevado por el Espíritu, hacia la continencia de la carne. Hacia la renuncia voluntaria de los placeres carnales, que es la negación de sí mismo, que es la crucifixión de la carne y sus placeres. Sin lo cual no es posible ser tomado como verdadero discípulo de Jesús. Jesús lo enseñó en su evangelio, cuando dice que, si el ser humano no se niega a sí mismo, si no toma su cruz cada día y lo sigue a Él, entonces, que no se engañe, pues no es digno de ser llamado su seguidor.
Si un cristiano se engaña a sí mismo, creyendo que también las enseñanzas de Pablo son palabra de Dios, con igual valor que las enseñanzas de Jesús, ese cristiano por ningún motivo va a buscar la continencia. Pues en esas enseñanzas de Pablo se incita a los cristianos al placer carnal, se incita a la incontinencia, para atender a la pareja en los placeres. No importando para Pablo, que con ello incita a adulterar el orden natural de la reproducción. Razón por la cual las personas llegan a la Tierra y hallan a todo el mundo de acuerdo en los placeres carnales, no crucificando sus cuerpos en la cruz. Es todo un complot mundial en contra del porvenir de la humanidad.


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